Terapia familiar ¿qué es?

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Hoy me gustaría hablaros sobre la terapia familiar. A menudo, me encuentro a mi alrededor un alto desconocimiento sobre las intervenciones que realiza un psicólogo/a.

Normalmente, cuando pensamos en terapia, nos imaginamos a una persona tumbada en un diván y al profesional en un sillón escuchando y tomando notas. Pero, dejadme deciros, que esta concepción de la Psicología está un tanto desfasada.

Si tenéis curiosidad sobre la terapia familiar y las nuevas formas de terapia psicológica ¡seguid leyendo!

¿Qué es la terapia familiar?

La terapia familiar es un tipo de intervención psicológica cuyo objetivo es intervenir sobre la familia como núcleo.

Existen multitud de razones por las que una persona decide acudir a terapia de forma individual. Por ejemplo, por ansiedad, por problemas de autoestima, por crecimiento personal, etc. En este caso, y si el/a terapeuta lo considera oportuno, indagará si existen dificultades o conflictos a nivel familiar.

La finalidad de acudir a terapia familiar es encontrar el foco del problema o conflicto e intervenir sobre ello. El/a terapeuta os proporcionará las herramientas necesarias para atacar al problema objetivo.

¿Cómo se interviene en la terapia familiar?

Como os he adelantado más arriba, en la terapia familiar se trata de buscar el foco del problema e intervenir sobre él.

Sin embargo, existen diversas corrientes psicológicas que abordan la terapia de formas distintas. Actualmente, la más popular es la terapia sistémica. Que entiende a la familia como un sistema afectado por cada miembro. Y, a la vez, el sistema familiar afecta a cada miembro individualmente.

Este tipo de terapia familiar se centra en el comportamiento y en las dinámicas existentes dentro de la familia. Y su objetivo consiste en dotar a cada miembro de los recursos necesarios para cambiar las dinámicas y pautas de comunicación disruptivas.

¿Cuándo acudir a terapia familiar?

Aquí viene la pregunta del millón. No hay una norma que obligue o dictamine cuándo es necesario acudir a terapia familiar. Serás tú el/a que decida el momento oportuno para ello.

Sin embargo, las personas acuden a este tipo de terapia cuando en su núcleo familiar se enfrentan a:

  • Conflictos de pareja

Es un subtipo dentro de la terapia familiar. En este caso, se tratan problemas de diversa índole.

Quizá estés pasando por problemas de falta de comunicación con tu pareja. O sientes que hay incompatibilidad en vuestros valores o formas de entender la vida. O puede que una infidelidad os haya causado mucho daño.

  • Adicciones

Las adicciones deben tratarse de forma individual con la persona afectada. Pero también resulta muy efectivo que la familia intervenga en este proceso.

Es bueno que, a nivel familiar, la persona se sienta reforzada y apoyada a la hora de abandonar el consumo de sustancias.

  • Crisis familiares

Puede que no se haya resuelto bien un duelo. O quizá, la llegada de un nuevo hijo/a ha trastocado el equilibrio de la familia. O puede que estés experimentando el síndrome del nido vacío y genere un desequilibrio en la familia.

Si sientes que en tu núcleo familiar existen una serie de problemas que no pueden ser resueltos, es buen momento para acudir a terapia

  • Entrenamiento para padres y madres

Si tenéis hijos/as, es muy probable que hayáis experimentado mal comportamiento de alguno/a de vuestros/as hijos/as.

Este tipo de intervención familiar pretende enseñar a los padres y madres a moldear el comportamiento de sus hijos/as. Para que puedan hacer frente a las conductas desadaptativas de éste/a.

¿Cómo se trabaja en la terapia familiar?

¿Te has dejado ya de imaginar a una persona tumbada en un diván? ¡Estupendo! La terapia familiar no tiene nada que ver con divanes y monólogos.

En primer lugar, se establece una primera sesión para ver qué papel juega cada miembro de la familia en este núcleo. Se estudia la influencia que tiene cada uno/a en el otro miembro, la comunicación, la expresión de afecto, las pautas de educación, etc.

En una segunda sesión, se entrevistará a cada miembro de forma individual. En ocasiones, se ocultan ciertas cosas a nivel grupal. Si realizamos una sesión individual podremos observar cosas que no han salido en la sesión familiar.

El resto de sesiones—en su mayoría—serán conjuntas y prácticas. No se trata de culpar a nadie, ni de dar la razón al otro/a. Sino de crear un espacio donde poder expresarnos sin ser juzgados y entendernos.

Y, recuerda, no puedes obligar a nadie a acudir a terapia. Es mejor opción hablar las cosas y comunicarnos de forma asertiva. La otra persona está en su derecho de decir “no”.

Marina García Sánchez

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Psicóloga especializada en educación y psicología forense. Apasionada por el mundo de la psicología y la infinidad de áreas en las que puede aplicarse.

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