¿Qué es el apego? Su influencia en las relaciones adultas

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Bueno, bueno, bueno…tal y como os prometí, aquí os traigo este artículo sobre mi buen amigo: el apego. Pero ¿qué es el apego?, ¿qué influencia tiene en las relaciones de pareja adultas?.

Si leísteis los posts sobre dependencia emocional  y cómo superar una ruptura, ya habréis deducido que el apego está implicado en estos procesos—yo sé que sois muy inteligentes y lo pillasteis a la primera—.

Por lo tanto, si queréis conocer qué es el apego y la influencia que tiene en las relaciones de pareja—y también de amistad y familiares—, ¡seguid leyendo!


¿Qué entendemos por el término “apego”?

Como no quiero escribir un artículo científico de treinta páginas sobre el apego, lo resumiré de la siguiente manera. El apego es el vínculo afectivo que el/la bebé desarrolla con su figura de apego principal—que suele ser la madre—.

Este vínculo afectivo se forma desde el nacimiento hasta los 24 meses de edad. Hasta su plena formación, el/la bebé pasa por distintas fases. Por ejemplo, en los primeros meses de vida interactúa de forma similar con cualquier figura humana, pero a partir de los siete meses, el bebé distingue y diferencia su figura principal de apego del resto de personas de su entorno.

Esta necesidad de establecer un vínculo afectivo con nuestro cuidador/a principal es innata. Es decir, todo ser humano nace con ella y mediante este vínculo buscamos, principalmente, sentirnos protegidos/as, seguridad y proximidad con nuestro cuidador/a. Que, como ya he mencionado, suele ser la madre.

¿Qué tipos de apego existen?

Como os veo interesados/as, os comentaré que existen dos grandes categorías: el apego seguro y el inseguro—esta última se subdivide en otros dos tipos—. A parte de estas dos, existe el apego desorganizado, pero lo separo en otra categoría por su nivel de particularidad y gravedad.

1.Apego seguro: las/os cuidadoras/es principales atienden al infante en cuanto comienza a llorar. Al verse atendido/a, el bebé percibe en su figura de apego esa proximidad, seguridad y cuidados que necesita. Confía en su figura como fuente de protección y se apena cuando no está.

2. Apego inseguro-huidizo (evitativo): en este caso el/a bebé no percibe a su figura de apego como fuente de protección, proximidad y seguridad. Suelen ser figuras muy evasivas, que rechazan al infante. En consecuencia, el/a bebé percibe que no puede contar con su figura de apego ante sus necesidades, reaccionando de forma defensiva—pero mostrándose indiferentes ante su cuidadora/or—. Dicho de otra forma, como el/a bebé ha percibido que su cuidadora/or principal le había rechazado, niega la necesidad de estar con su cuidadora/or para evitar sufrir ese rechazo.

3. Apego inseguro-ambivalente: el infante se muestra muy preocupado ante la ausencia de su figura de apego, pero cuando ésta regresa, reacciona de forma ambivalente—irritable y resistente al contacto y al acercamiento con la cuidadora/or—. En este caso, la figura de apego sobreestimula al bebé, mermándole su capacidad de actuación de forma independiente.

4. Apego desorganizado: el/a bebé muestra todo tipo de conductas—y en muchas ocasiones, simultáneas—ante su figura de apego. Esto es, indiferencia, alta dependencia, rechazo, irritabilidad, etc. Suelen ser infantes víctimas de algún tipo de abuso (físico y/o psicológico) o negligencia parental.

¿Qué determina el tipo de apego en los infantes?

Como ya habréis observado, las investigaciones apuntan a que la sensibilidad parental determina el apego del bebé. Y diréis “pero Marina, ¿qué es la sensibilidad parental?”. Tranquis, la sensibilidad parental se define como la capacidad de responder ante las necesidades del bebé de forma pronta y consistente. Esto es, que sabemos detectar las necesidades de proximidad, seguridad y protección y damos una respuesta similar de forma habitual.

Os invito a que reflexionéis sobre vuestras conductas ante vuestra figura de apego principal. ¿Os identificáis con algún tipo de apego? Si tenéis hijos o hijas, intentad pensar cómo reacciona ante la separación y ante el reencuentro con vosotros/as. ¿Los/as identificáis en un tipo de apego u otro?

¿Cómo influye el apego en nuestras relaciones adultas?

Bien, aquí viene lo MÁS interesante—si cabe—. Numerosos estudios han encontrado que la calidad del apego que formamos con nuestro cuidador/a principal en los primeros años de vida, influye en la forma en la que nos relacionaremos con nuestro entorno durante la adultez. Aunque, si bien es cierto que esta perdurabilidad depende de las vivencias y experiencias que hayamos tenido durante nuestro desarrollo, se ha encontrado una alta continuidad del apego “infantil” en la adultez. ¿Pero por qué esto es así?

Grosso modo, según cómo nuestro cuidador/a principal atienda nuestras necesidades durante los primeros años de vida, nos formaremos un modelo mental sobre nosotros mismos/as y sobre el resto de las personas. Como la disponibilidad y características para satisfacer en los/as demás para satisfacer nuestras necesidades.

En el caso de las relaciones amorosas adultas, nuestra pareja se asemeja a nuestra figura de apego de cuando éramos niños/as. ¿Por qué? Porque buscamos en ella proximidad y seguridad. Eso sí, con algunas variaciones. No os echéis las manos a la cabeza que la teoría de Freud está ya en desuso.

Entonces, volviendo al tema, según cómo el cuidador/a principal satisficiera nuestras necesidades durante los primeros meses de vida, nosotros/as nos habremos generado un modelo mental sobre la disponibilidad y competencia de nuestra figura de apego. Y también nos formaremos una idea sobre nuestro propio “yo”, lo cual se relacionará con nuestra autoestima. Por lo tanto, en los adultos existen las mismas tipologías de apego “infantil”, con algunas modificaciones.

¿Podemos cambiar el apego que hemos desarrollado durante la infancia?

Ya veo cómo os come el ansia viva con esta pregunta…Sin embargo, tengo que decir que ésta es muy complicada de responder.

Pero, en líneas generales, tenéis que saber que los modelos mentales—esa idea que nos hemos formado sobre nosotros mismos/as y sobre la disponibilidad de los demás—son resistentes al cambio. Pero no son imposibles de modificar. Con ayuda psicológica , de corte cognitiva, trabajaremos estos esquemas para que dejen de ser disfuncionales y los ajustaremos a la realidad.

Si queréis saber más sobre el apego y las características de cada tipología, dejádmelo en comentarios. Estaré encantada de saber vuestra opinión.

Marina García Sánchez

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Psicóloga especializada en educación y psicología forense. Apasionada por el mundo de la psicología y la infinidad de áreas en las que puede aplicarse.

5 Comments

  1. Manoli
    noviembre 21, 2018

    Suerte!

    Responder
  2. Manoli
    noviembre 21, 2018

    Suerte Marina!

    Responder
    1. Marina García Sánchez
      noviembre 22, 2018

      ¡Muchas gracias!

      Responder
  3. Stephen
    enero 22, 2019

    Qué bien que hayas arrojado luz sobre este tema.

    Responder
    1. Marina García Sánchez
      febrero 13, 2019

      Agradezco mucho tus palabras. El apego es un tema complejo, pero también muy interesante.

      ¡Un saludo!

      Responder

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