Cómo convertir tus propósitos en objetivos

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¡Feliz año a todos y todas! Sé que he estado un poco desaparecida estas semanas. Pero las psicólogas también necesitamos descansar en fiestas.

Hoy quiero hablaros de los propósitos de año nuevo. Un tema que genera mucha ilusión y frustración a partes iguales.

Si quieres saber cómo convertir tus propósitos en objetivos medibles y conseguibles, ¡sigue leyendo!

Diferencias entre propósitos y objetivos

En España tenemos por costumbre pensar una serie de propósitos para el nuevo año que entra. Sin embargo, en muchas ocasiones, esos propósitos de año nuevo acaban cayendo en saco roto. ¿Por qué sucede?


Existen una serie de variables que influyen en que no nos tomemos en serio estos propósitos de Año Nuevo. Pero, a grandes rasgos, es porque no sabemos cómo convertir los propósitos en objetivos. «Pero a ver, Marina, ¿qué significa ‘propósito’ y ‘objetivo’

En general, un propósito es la voluntad de hacer algo. Los utilizamos cuando queremos lograr un sueño, un deseo o una meta. Los objetivos, por el contrario, son acciones medibles y más concretas. Que nos van a ayudar a conseguir nuestra meta o propósito.

¿Veis por dónde van los tiros?

Cómo convertir nuestros propósitos de Año Nuevo en objetivos

Seamos sinceros/as, escribiste en un papelito tus propósitos de Año Nuevo en Nochevieja y ya no has vuelto a mirarlos. Nos conocemos. Pero no te preocupes, según el Psicólogo Richard Wiseman, el 80% de las personas fracasan en conseguir sus propósitos de año nuevo. Sólo el 12% lo consigue. Veamos por qué.

Tendrás la lista llena de propósitos como “hacer más deporte”, “cuidar más mi alimentación”, “tratar mejor a los/as de mi alrededor”, “quererme más”, etc. Y eso está genial. Significa que te gusta proponerte retos y nuevas metas a alcanzar. ¿Pero cómo evitar que quede reducido todo esto a un papelito perdido por nuestro cuarto?

En primer lugar, trata de convertir tus propósitos en objetivos medibles y alcanzables. ¿Cómo? Piensa qué quieres conseguir, en cuánto tiempo y con qué recursos cuentas. Por ejemplo, nuestro propósito de año nuevo es “cuidar más mi alimentación”. Esto es muy genérico, ¿verdad?


¿Qué es “cuidar más mi alimentación”? Quizá consista, por ejemplo, en comprar, mínimo, 10 alimentos frescos. O en consumir sólo un ultraprocesado a la semana. O, también, comer tres veces a la semana pescado, dos veces a la semana legumbres y una vez, carne.

Con esto, estamos haciendo acciones concretas, específicas y medibles. Cuanto más genérico sea tu propósito u objetivo, más probabilidades tienes de no conseguirlo.

La eficacia de los objetivos en lugar de los propósitos

Grabaos esto en la mente: tener un objetivo claro y bien definido aumenta nuestras probabilidades de conseguir nuestro propósito o meta.

No es que tener propósitos esté mal. Sino que, para conseguirlos y completarlos, es necesario reescribirlos en forma de objetivos. Recuerda estas tres reglas, un objetivo debe estar escrito en infinitivo, ser específico y medible.

Además, es muy importante pensar CUÁNDO vamos a empezar a trabajar para conseguir nuestro objetivo. Si quieres perder peso… ¿es buena idea empezar justo en Año Nuevo? O, por el contrario, si queremos ahorrar más ¿es buena opción comenzar en enero y con su temida “cuesta”?

Cómo redactar los objetivos

Bien, como ya os he ido adelantando. Un objetivo debe ser específico, medible, realista y alcanzable.

Para ello, comenzaremos redactando nuestro objetivo en infinitivo. Por ejemplo, “hacer más deporte”. ¿Sería correcto? NO. Está redactado en infinitivo, pero no es específico. Sería más idóneo escribir “hacer tres días a la semana, durante una hora, deporte”. Ya tenemos nuestro objetivo específico y medible.


Ahora piensa si esto es realista para ti o no. Esta parte es muy importante, porque influirá en nuestra motivación para conseguirlo. Es decir, ¿tienes un horario de trabajo por turnos? ¿O quizá responsabilidades más allá del trabajo? O ¿nunca has hecho deporte anteriormente? Entonces, quizá, deberías reducir las horas previstas para la actividad física al principio e ir aumentando poco a poco.

Por último, ten en cuenta que la motivación es volátil. No es constante. Es decir, al principio estaremos muy motivados/as con nuestro objetivo. Pero la motivación descenderá. ¿Cómo conseguimos mantener nuestro compromiso si la motivación va decayendo? Con autodisciplina. Te recomiendo tener un horario con los objetivos y acciones a realizar durante la semana. Así conseguirás compromiso con la tarea.

En resumidas cuentas, si quieres lograr tus propósitos de Año Nuevo, primero es necesario convertirlos en objetivos. Y recuerda, un objetivo debe ser específico, realista, medible y alcanzable. Realiza un ejercicio de introspección y piensa en los objetivos que más te van a ayudar a conseguir bienestar y equilibrio.

Contáctame si tienes cualquier pregunta o duda. Estaré encantada de ayudarte a que te conozcas, establezcas tus objetivos y ¡a que lo consigas!

 

Marina García Sánchez

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Psicóloga especializada en educación y psicología forense. Apasionada por el mundo de la psicología y la infinidad de áreas en las que puede aplicarse.

2 Comments

  1. Margarita
    enero 19, 2019

    Un articulo muy interesante y muy claramente expuesto.

    Responder
    1. Marina García Sánchez
      febrero 13, 2019

      Muchas gracias por tus palabras, Margarita. Espero que el texto sirva para que alcances todos tus objetivos.
      ¡Un saludo!

      Responder

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